domingo, 28 de agosto de 2011

Televisión digital: entre la expansión tecnológica y la dificultosa inserción social y cultural

La televisión abierta / gratuita (transmisión por aire) en la Argentina se caracteriza por una insuficiente cobertura territorial. A lo que se le añade la escasa calidad y alcance de las transmisiones de los canales por aire en las principales áreas urbanas del país. Esto ha impulsado el importante desarrollo de la televisión paga multicanal (por cable o satélite de recepción directa) que hace que la Argentina esté entre los países en los que la tv paga tiene una mayor presencia, llegando a más del 60% de los habitantes del país.
Ante esta situación, el gobierno nacional, apoyándose en la nueva ley de servicios audiovisuales de 2009 (no ley de medios como equivocada y, muchas veces, interesadamente se la presenta), ha iniciado la expansión de una plataforma tecnológica nacional para el desarrollo de la Televisión Digital Terrestre, de recepción gratuita.
El sistema promovido ofrece en la actualidad 21 señales (programaciones) y alcanza una cobertura potencial del 55 % de la población del país. Sin embargo, su uso es todavía es minoritario. Hay varios motivos para ello. La inserción social y cultural del nuevo modo de ver televisión depende no sólo de los esfuerzos tecnológicos sino del atractivo de la oferta de contenidos. Además se ha de tener en cuenta la convergencia tecnológica, las distintas posibilidades y modalidades de difusión y de acceso a las obras audiovisuales y las tranformaciones en los hábitos de recepción que acompañan a la proliferación de pantallas electrónicas (la pantalla es ubicua y multifunción). Sin olvidar, otros posibles obstáculos que pueden sembrar las grandes empresas de televisión paga.

Artículo relacionado
"Televisión digital y federal" por Fernando Krakowiak en P.12, 26/8/2011

martes, 23 de agosto de 2011

Computadoras, redes y nuevas pantallas en el audiovisual

La sucesiva y continua aparición y popularización de consolas de videojuegos, videograbadoras, computadoras personales, consolas portátiles, televisión satelital multicanal, cedés,  computadoras multimedia, redes telemáticas, devedés, celulares, televisión digital terrestre,  y tantos otros dispositivos y servicios que  utilizan pantallas electrónicas están transformando definitivamente las formas de informarnos y de entretenernos.
En este contexto  en el que conviven tendencias contrapuestas de producción y difusión de las obras,  van surgiendo nuevos modos de ver y hacer cine y televisión. Todo, engañosamente, parece converger en la pantalla ubicua.
Nuevas propuestas audiovisuales:
TELEVISION › BERNARDA LLORENTE Y CLAUDIO VILLARRUEL HABLAN DE 360TV: “Estamos ajustando la antena hacia otros horizontes” en Página 12
Contenidos digitales, consumidores y relatividad del “rating oficial” Por Leonardo Ferri en Página 12, 2/8/2011
Cifras del cine animado (Argentina y EEUU)
CINE › HOLLYWOOD COPA LA MAYORIA DE LAS PANTALLAS ARGENTINAS Por Por Ezequiel Boetti en P12, 22/6/2011
Los tanques pasan por encima a la diversidad de miradas

domingo, 15 de mayo de 2011

¿Cómo se mide la audiencia de televisión?

Los canales de televisión "venden" audiencia. Del número de telespectadores que tenga un programa depende el valor del espacio publicitario en la franja horaria de su emisión. De ahí la importancia fundamental que tiene la medición de audiencia, tanto para los programadores como para las agencias de publicidad y los anunciantes.
En la Argentina hace años que existen discusiones acerca de la fiabilidad del rating.En este contexto, para antes de fin de año está prevista la puesta en marcha de una nueva empresa de medición de audiencias. Hace unos días Página 12 publicó un interesante artículo acerca de la situación actualmente existente en el sector.
Leer artículo: Nuevas herramientas para medir mejor

lunes, 21 de marzo de 2011

La TV en la Argentina en el 2010

Total de emisoras de TV operativas en todo el país a final de mayo de 2010 (sin incluir repetidoras): 44 (cuarenta y cuatro)
Asimismo existen otras tres licencias otorgadas que no se encuentran operando al momento de la confección de este informe. Las mismas corresponden una a la Universidad de la Plata, otra a la Universidad de Lujan y la tercera al Gobierno Provincial de Salta, la cual la tiene otorgada, para operar en Tartagal

Formas de ver televisión:
TV por Cable: 6,3 millones hogares
TV satelital: 1,2 millones hogares
Abierta Digital: 440 mil hogares
Por aire únicamente: 2,5 millones hogares

Artículos sobre TV argentina en 2010
"La tele, un sistema cerrado de espejos y reflejos de sí misma" Emanuel Resphegi en Página 12, 19/12/2010
Lo menos del año, en Página 12, 19/12/2010
La era de la boludez. Por Eduardo Fabregat en Página 12, 19/12/2010
INTERNET 1 - TELEVISIÓN 0. Por Sebastián Feijoo en Miradas al Sur, 30/01/2011.

jueves, 10 de febrero de 2011

Twitter en la televisión: Aliméntandose de la red.

Internet en sus distintas formas y aplicaciones ha transformado nuestras vidas, cuanto menos nuestras prácticas de comunicación. Nadie ya lo pone en duda. La comunicación social ha dejado de estar sólo en poder de las empresas del sector. Cada uno de nosotros, si lo desea,  puede publicar y difundir mensajes que pueden llegar a ser leídos, oídos y mirados por muchas personas. Algo, hasta hace muy pocos años, sólo al alcance de una pequeña minoría privilegiada.
Durante estos últimos años los grandes medios han perdido el monopolio sobre la expresión pública. En algunos casos, han estado rápidos de reflejos y en lugar de combatir a los nuevos medios han decidido fagocitarlos y alimentarse de ellos. Así es como se han publicado novelas y discos, montado espectáculos escénicos y producido películas y series de televisión basados en obras ideadas inicialmente y/o distribuidas para y a través de la red. En otros casos, se relatan historia vinculadas directamente con Internet, como es el caso de la película "Facebook" estrenada en 2010 y candidata a 10 oscares.Últimamente la estrella emergente en el universo web es "Twitter", una aplicación que permite enviar mensajes de hasta 140 caracteres.Inmediatos y superficiales y a veces solemnes.

 Aunque resulta difícil imaginar que esto sea suficiente para dar origen a un guión televisivo, CBS y Warner han producido una serie originada, precisamente, en una cuenta de Twitter escrita por un periodista desocupado - Se trata de una comedia de situación titulada, como la cuenta que le dio origen, "Shit says my dad!" (¡Mierda! dice mi papá). Doce millones de estadounidenses vieron el primer capítulo.
Si tienen ganas de saber más sobre la serie pueden leer el artículo que publicó Página 12 hace unos días: Viaje a las estrellas en 140 caracteres, por Leonardo Ferri o, si lo prefieren, directamente ver el programa:
"Shit says my dad!" se estrenó en la Argentina el lunes 7 de febrero pasado

viernes, 10 de diciembre de 2010

TELEVISIÓN ARGENTINA. LOS HITOS DEL GÉNERO 2000-2010. UNA DÉCADA DE FICCIONES.

Por MIRTA VARELA (Investigadora y docente de la UBA) - Publicado en revista "Ñ"
26 de Noviembre de 2010

DESDE “OKUPAS” A “LO QUE EL TIEMPO NOS DEJÓ”, LA TELEVISIÓN ADOPTÓ RECURSOS DEL CINE, ESTETIZÓ LA POBREZA, REPITIÓ FÓRMULAS GLOBALES Y DIO SU VERSIÓN LIBRE DE LA HISTORIA ARGENTINA RECIENTE.

El cambio de siglo coincidió con un hito de la ficción televisiva argentina. Okupas (2000) se convirtió en un éxito a partir de elementos que se estaban transformando en el ámbito cinematográfico.

En 1998, Bruno Stagnaro e Israel Adrián Caetano habían codirigido Pizza, Birra, Faso, celebrada rápidamente como el mojón inicial del nuevo cine argentino. Mientras el filme hacía deambular a los personajes por las calles y los taxis, la serie dirigida por Stagnaro convertía a la casa ocupada en un refugio tan incierto como el resto de la ciudad.

Okupas incorporó un tema contemporáneo desde una perspectiva que producía una inflexión en el realismo televisivo. Evitó los decorados del estudio y los exteriores fueron utilizados para incluir los bordes de la ciudad y sus personajes: Constitución, el Dock, Quilmas, vendedores ambulantes, dealers, y por supuesto, ocupas. Aunque la iluminación y la musicalización no evitaron la estatización de la marginalidad y el relato no escapó al cliché del joven de clase media que se inicia en el submundo de la droga, la serie fue recibida por el público como un excepción a las reglas televisivas.

Si tenemos en cuenta que en el momento de la irrupción de Okupas el éxito de la televisión argentina era Vulnerables – una serie que ponía en escena la terapia grupal- resulta más claro el desplazamiento que produjo la serie de Stagnaro. De la intimidad a lo público, de lo psicológico a lo social, de la clase media hacia los márgenes, del consumo y la sobremodernidad y sus derechos.

Cuando en 2002 Caetano dirigió Tumberos pareció consolidarse una asociación entre el cine y la televisión que nunca habían conseguir construir una pareja feliz en la Argentina. Tumberos fue un paso más allá en la elección de los márgenes sociales. Filmada en la ex cárcel de Caseros puso en escena el encierro, la arbitrariedad de la ley, la corrupción y la destrucción de los acuerdos Sociales en un momento político del país que parecía Sin Salida. El cine y el video prefirieron las imágenes documentales para representar la Argentina post 2001.

La televisión, que documenta en directo los acontecimientos históricos y que capturó imágenes memorables de la Ciudad durante la crisis, produjo esta ficción donde abundaron; sin embargo, los motivos visuales que Simbolizaron al 2001. La destrucción, la basura, los incendios, los enfrentamientos con palos y piedras, las banderas en medio de la disolución de la política fueron íconos que no parecían limitarse al ámbito carcelario y que en los capítulos finales se mezclaron sin dificultad con imágenes tomadas de los noticieros televisivos de pocos meses antes.

Estas ficciones que combinaron escenas realistas y oníricas, parodia de géneros periodísticos de y materiales documentales, una música y una gráfica estridentes parecían asegurar el éxito de público y, sin embargo, no produjeron secuelas importantes. A la extrema contemporaneidad de Okupas y Tumberos, le sucedieron innovaciones temáticas en esquemas retóricos muy tradicionales. Montecristo (2006) y Televisión por la identidad (2007) son dos ciclos que simbolizan esta apuesta por el cambio temático pero no formal a mediados de la década que culmina. La inclusión de la identidad de los hijos y nietos de desaparecidos como parte de la trama de una telenovela produjo lógicamente un gran impacto. Sin embargo, el apoyo explícito al programa por parte de la organización Abuelas de Plaza de Mayo impuso un manto de corrección política a cualquier debate sobre los modos de representación de un tema tabú. La identidad, el reconocimiento y la persistencia de los lazos de sangre son tópicos del melodrama del siglo XIX que no necesitaron cambios drásticos para esta versión de Montecristo que, sin embargo, tuvo efectos inesperados en el público. De allí que en Televisión por la identidad se concibió la ficción como un instrumento eficaz para el mensaje a posibles hijos de desaparecidos. Este ciclo privilegió el componente sentimental y no descartó la inclusión de testimonios de hijos de desaparecidos. El programa operó por acumulación: como si ningún recurso resultara excesivo o como si ningún medio fuera lo suficientemente confiable para un noble e imperioso fin.

La ficcionalización de “casos reales” contaba con una larga tradición televisiva y podría afirmarse que es uno de los modos más típicos de su discurso. Desde el mítico Cosa Juzgada (1969) hasta Mujeres Asesinas (2005) la televisión argentina se interesó con éxito por la casuística policial y la explicación en clave sociológica y psicológica antes que política. De allí que la inclusión de un tema como la apropiación de bebés durante la dictadura resultara atípico aunque no así la clave de su tratamiento. En cualquier caso, la televisión no es un medio que produzca rupturas radicales sino que opera por inclusión: adopta, acumula, mezcla y generalmente fagocita en el intento. De manera que resultaría inapropiado leer un período de la historia de la televisión como una sucesión de grandes innovaciones o experimentaciones formales. Frente a una abundante repetición de fórmulas del pasado, lo más interesante de algunas experiencias televisivas proviene de su contemporaneidad con otros discursos estéticos o Sociales o de su capacidad para generar fórmulas relativamente originales que luego serán reproducidas.

La circulación global de "fórmulas" es un elemento que ha caracterizado esta etapa de la ficción televisiva. Esto no quiere decir que no existieran antecedentes de este fenómeno: El derecho de nacer, sin duda uno de los melodramas más populares de la historia cultural de América latina recorrió el continente en diferentes versiones radiales, Cinematográficas y televisivas desde la década del cuarenta. Sin embargo, la circulación global de fórmulas televisivas pertenece a una etapa de la historia de los medios en que los modos de producción y el sentido que adquieren las adaptaciones son muy diferentes. Esta circulación no es unidireccional ya que supuso la realización de versiones locales de programas norteamericanos exitosos como La niñera (2004), Casado con hijos (2005) O Amas de casa desesperadas (2006), por ejemplo, y a la inversa, la realización de nuevas versiones en el exterior de algunos éxitos locales: Los simuladores (2002-2003) fue adaptada por las televisiones chilena, española y mexicana; Mujeres asesinas por la televisión mexicana, colombiana, ecuatoriana e-italiana. Probablemente ninguna ficción argentina haya alcanzado la cantidad de versiones de Lalola.

Esta doble cara de lo global que necesita, sin embargo, adaptaciones con acentos locales tiene lugar durante una etapa que también vio surgir el fenómeno de los éxitos televisivos a través de Internet y cuyo paradigma es Lost. La ficción televisiva norteamericana ha cobrado un impulso singular durante la última década y cuanto más se sentencia a muerte a la televisión en tanto medio de comunicación, más parece revitalizarse esta zona de su producción aunque no circule necesariamente a través de una pantalla "televisiva”. En este contexto cabe preguntarse qué indicios permitan pensar en alguna tendencia de interés dentro de la pantalla argentina reciente.

La ficcionalización de episodios reales no resulta novedosa pero es una fórmula que continúa activa y que siempre consigue adaptarse al lenguaje de la televisión argentina con mayor interés que otros géneros. Lo que el tiempo nos dejó, emitida durante este último año , fue calificado como un “ciclo de ficción histórica” por su productor Sebastián Ortega que eligió seis episodios de la historia nacional en el marco del Bicentenario. La elección recayó sobre temas políticos-Malvinas, las madres de Plaza de Mayo, la muerte de Evita- pero tampoco descartó una historia de amor tanguera entre Ada Falcón y Francisco Canaro. La mayoría parte de los episodios fue dirigida por Israel A. Caetano lo cual permite comparar el tiempo transcurrido entre Tumberos. En ese sentido, la diferencia más evidente es que mientras aquel inventaba reproducir el lenguaje, los temas y la estética de un presente abrumador, Lo que el tiempo nos dejó construye imágenes sobre el pasado sin dejar de incluir una síntesis (por ejemplo: la mirada de una joven de familia antiperonista produce simultáneamente una ruptura política y de género a partir del contacto con Evita) La necesidad de reconstruir la historia desde la lógica de la memoria.
Desde el mismo título- es una marca de época a la que este programa no busca escapar. Sin embargo, esta ambigüedad entre la memoria inacabada y la pretensión pedagógica no consigue resultados parejos y resulta más sencilla- o más feliz- con episodios más lejanos en el tiempo como la muerte del general Falcón y mucho menos lograda en el episodio de Malvinas.

La referencia a Caetano en el inicio y el fin de esta última década de ficción televisiva podría parecer un intento por postular las bondades de relación entre cine y televisión o de la existencia de una televisión de autor. Resulta difícil no considerar que también en la televisión hay singularidades y talentos que dejan su huella. Sin embargo, como también ocurre en el cine resultaría un error no considerar las condiciones de producción que hacen posible- lo vuelven imposible- la realización de un programa. En este sentido, apenas he mencionado la competencia entre las productoras que han llevando adelante estas ficciones y que se convirtieron en un actor central de esta historia que se encuentra en un momento de transformación técnica, política y económica fundamental.

También resultaría un error olvidar un acontecimiento singular: en noviembre de 2007 se levantaron las ficciones de la televisión argentina por un conflicto entre la Asociación Argentina de Actores, la Cámara Argentina de Productoras Independientes y la Asociación de Telerradiodifusoras Argentinas. El análisis de este hecho, que ameritaría un artículo aparte, permitiría explicar fácilmente el modo en que se producen estos programas pero también el interés social de los mismos. ¿En cuántos ámbitos de la cultura podría ejercerse alguna presión mediante la amenaza de vivir sin la ficción?

Por Mirta Varela
Fuente: Revista Ñ

viernes, 3 de diciembre de 2010

La televisión en la Web

La trama interminable
En la Web, se alteran las formas de la TV y se ofrece un continuado de 24 horas de variedades que van desde un blooper a una serie de aficionados, y que empiezan a desembarcar en los soportes tradicionales.
Por Juan Manuel Dominguez
Leer completo

TV abierta hoy: la disolución de la televisión

Autores: Por Julian Gorodischer y Juan Manuel Dominguez
Publicado en revista Ñ el 27 de noviembre de 2010

Paradoja del espectador encandilado
Un compilado de algunos de los rasgos que definen al “grado cero” del lenguaje televisivo contemporáneo: la repetición, el tedio, la mezcla de géneros y estilos, el chisme, el escándalo. Entre el “hipnótico peligroso” que es para sus críticos apocalípticos y el catalizador de sentires sociales que representa para los integrados, la TV produce efectos que perciben incluso quienes ni siquiera la encienden como telón de fondo.

La TV no existe –asegura Daniel Molina–. Ya no se la mira: se la lee en los medios, se la oye en la radio, se la comenta en el trabajo, se la discute en Twitter y hasta se la puede ver en YouTube. Enchástrense en las páginas que siguen: está lo que se descarta inmediatamente después de consumido, lo que muere al minuto después de su emisión, lo que se niega –en los hogares progres– en forma militante y reiterativa (ostentosamente), lo que se priva a los hijos con intención pedagógica y orgullo, lo que repugna, lo que ensucia, lo que mancha, lo que ofende a la Cultura –así con mayúsculas–. Paradójicamente, es el tema omni-conversado –sigue Molina– lo que irradia nuestra cultura y cuyos efectos perciben inclusive los que ni siquiera la encienden como música de fondo.

¿Qué nos pasa? ¿Qué me pasa? Se lo preguntan los autores que –sin embargo– no pueden dejar de ligar a la tele a su propia memoria personal, a su living, su merienda, su familia, tan vinculada a la infancia como ese jingle de una golosina o aquella comedia coral. Todos dejan escapar el gemidito que denuncia al mismo tiempo placer y asco, encandilamiento y repulsión, como Rafael Cippolini, sacrificado por Ñ para que se pase 600 minutos sin apagar la tele y concluya: esto se define en la constante modelación no de la condición humana, como quería Malraux, sino de la condición freak. Más aún: “Todos somos divinos freaks”, sentencia, describiendo esa presencia fantasmagórica del día a día. Aquí están, entonces, los tópicos, los personajes, las mitologías de esa zona devaluada, desencantada, sin el halo de la cultura letrada, que está ahí para entretener (o adormecer o hipnotizar, depende el cristal). Será un soma para los apocalípticos o un catalizador social para los integrados. ¿Sus tópicos, nos preguntamos? La obsesión por la estética, la acumulación, la ostentación, el chisme, el escándalo, pero narrados con una levedad que desdemoniza, con un oropel y un brillo que hasta los hace parecer deseables, queribles, familiares desde el millonario al delator, desde la sádica a la boba. Hasta el prejuicio, hasta el dedo acusador se llenan de fans en Facebook, de seguidores y banderas; hasta el escrache frívolo toma sentido de cruzada; la propaganada de ideas y productos se hacen discurso abusivo.

Esto es la escoria, que no repugna, que refresca, que hace menos intolerable la propia vida: hay uno siempre más ridículo, más zonzo, más imbécil, más maltratado, más escrachado, más excluido que uno. Encumbremos, entonces, a los “mediáticos”, esas criaturas –describe Juan José Becerra– que remedan a modernos Frankenstein que, sin embargo, no terminan de dibujarse. Desde el Johnny Bravo con varios toques en el rostro a la Barbie cuya artificiosidad se exhibe como triunfo, esto es un “salad bar” de tatuajes, rinoplastias y bótox que, de tan presentes, de tan hablados, de tan recreados en todos los horarios y soportes, convierten en bobo al ironizador, o al menos en ingenuo. El mediático ya no es el anormal, ni el freak es la excepción: omnívoro, omnipresente, nuestro lado oscuro, o luminoso, quién sabe.

Elenco fijo de personajes –apunta Marcelo Panozzo– que giran en falso sobre un número limitado de conflictos, generando situaciones que descolocan en serio pero que también resultan de una gracia bastante sediciosa. Aquí está el signo de los programas más vistos, desde al reality de encierro al de destrezas y/o habilidades: es donde se cruza “el espesor soporífero del espectador de nuevo cine independiente –define Molina– con una nueva forma de ficción que se cree tan real como la vida misma. Entonces, se instala un grado cero del lenguaje televisivo: ¿será posible aprehender algo de ese espíritu? De los textos que se incluyen en el Especial de Ñ, se desprenden unas cuantas pistas: la TV no cree en la diversidad –dictamina Molina–; hasta hace algunos años los programas de archivo reconocían una suerte de jerarquía orbital y se presentaban como satélites de los programas centrales, hoy ya no es así y los ciclos antes periféricos favorecen la continua proliferación de los mismos nombres y comentarios. Ahí está un mundo aparte que se naturaliza y universaliza ayudado por el tedio y la repetición: ya ni nos asombra, ni nos asquea, hasta lo leemos en la revista de las vanidades y lo vemos en el anuncio de publicidad, ese cuerpo, ese rostro que devienen en canto al horror mismo. Reinan el implante, el estiramiento, la transformación, el artificio, la transposición, la superposición, el aglutinamiento (de rasgos), transversales a la riqueza y a la pobreza (en el espectro que abarca a Ricardo Fort y a Zulma Lobato), pilares de un espacio definido por Luis Diego Fernández como “antiutópico porque yuxtapone lo incompatible, donde el límite siempre se corre un poco más”. Le pedimos neuróticamente –pasa con Showmatch y con la TV en sus términos más generales– eso de lo que carece: pensamiento. Es “el circo –nos recuerda Fernández–, no es grave que exista. Es más una consecuencia que una causa...”.

Esto es la mezcla, la impureza. No se sostienen (en la narración, la descripción, el análisis) el elitismo, la elevación, la autocelebración. Quizás sea ésa la atribución que más simpática les caiga a los autores convocados: esa zona de la cultura que está fuera de lo canónico, lo que hay que hablar y comentar y consumir, lo que no se confiesa en las encuestas de consumos culturales, lo que no ingresa a las reseñas, lo que se pierde, lo que se evapora y desaparece para volver, cada tanto, en un repaso minucioso –aunque extemporáneo– como los de la académica Mirta Varela y el crítico Carlos Ulanovsky– que van a los hitos recientes y lejanos para comprobar que todo cambia, pero no esa tendencia a sobreimprimir, fusionar, yuxtaponer, “novela y comedia –observa Nora Mazziotti–, nicho infanto-juvenil con dosis alarmantes de esnobismo y consumismo”.

Y sigue: el policial y el suspenso ahogan al melodrama. Hay más mezclas: hay asociación entre TV y nuevo cine argentino a la hora de estetizar la miseria; la ficción televisiva como instrumento eficaz para bajar el contenido testimonial. “A la extrema contemporaneidad de Okupas y Tumberos –dice Varela– le sucedieron innovaciones temáticas en esquemas retóricos muy tradicionales como Montecristo o Televisión por la identidad.”

Los cambios ocurren –analiza Oscar Steimberg–, se diseminan y profundizan en todos los géneros. “Las construcciones de personajes televisivos (como los de Capusotto) se revierten sobre la propia historia política y cultural.” La programación se fragmenta –agrega Adriana Amado Suárez– y los públicos aprovechan las ofertas de una pantalla multiplicada. Nadie puede mantener su atención fijada por mucho tiempo; “zapping” no es una operación sobre un soporte específico sino una palabra que califica a la percepción en términos generales, tan metida la TV en la vida diaria y la cosmovisión de lo cotidiano, tan arraigada a esos hábitos que reconocemos como esencia del hombre gris urbano contemporáneo: la aceleración, la insatisfacción, la intensificación de los vínculos mediatizados por encima de los lazos in corpore, un ser social e individual más fragmentado pero no menos monocorde, también monotemático, escindido, inmóvil, estático, desmovilizado.

Aquello de lo que habla este especial de Ñ es solamente contradicción y paradoja: discursos antagónicos pero compatibles: del otro lado de la pantalla, aferrado a ella, identificado con su escoria, agradecido, está un espectador en los márgenes, excluido del mandato de la productividad; es un desterrado: el insomne, el madrugador, el aburrido –se recuerda a sí mismo Martín Kohan, frente a la trasnoche de Aurora Grundig–, el que no lee, para quien la televisión está siempre disponible, incesante. Ella siempre está para ayudarlo a entrar en el sueño, para matizar la exclusión, para sacarlo de carencias en lo inmediato e incluirlo en la otra realidad donde lo grave es un escandalete armado, donde los gritos son parte de un show de la repetición que tranquiliza por su fijeza y su inmovilidad.

Fuente: Revista Ñ

viernes, 2 de julio de 2010

Toy Story ¿Una película o una línea de juguetes?

Toy Story 1 y Toy Story 2 fueron en su momento, como lo es actualmente Toy Story 3, grandes éxitos de público. En total ambas películas recaudaron 800 millones de dólares. Cifra muy importante que queda empequeñecida por los 8 mil millones de dólares que facturó la línea de juguetes inspirada en los personajes de la película, en este caso juguetes. No se trata de un caso aislado. Desde hace muchas décadas, los productos derivados (juguetes, libros, ropa, videojuegos, etc) son parte de la industria audiovisual, en especial de Hollywood, diluyéndose muchas veces las fronteras entre el producto original y el derivado. El éxito de uno alimenta el éxito del otro formando lo que la estadounidense Marsha Kinder (1991) llama un supersistema.


Un supersistema es una red de intextualidad construida alrededor de un personaje o un grupo de personajes imaginarios o reales que atraviesan varios modos de produccción de la imagen y atraen a diferentes grupos de edad, de sexo y de proveniencia social, étnica y cultural. Al convertirse en un evento mediático su éxito comercial dará lugar a comentarios que a su vez alimentan ya celeran este comercial. De este modo, una película, serie de televisión o videojuego de éxito puede verse como un largo anuncio publicitario de sus productos derivados, y los productos derivados pueden tomarse como publicidad del producto audiovisual, formando todos una misma unidad, el supersistema del que habla Kinder.

Artículo relacionado
"Si no produce juguetes, no se filma" en Página 12, 21 de junio de 2010

sábado, 19 de junio de 2010

Contenidos de la televisión abierta en la Argentina

Informe sobre los contenidos de la televisión abierta de la Argentina durante el período diciembre  2008 - noviembre 2009: origen de la producción, tipo de programas y estructura de propiedad.
Publicado por la "Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual", 2010

Artículos sobre el informe
Radiografía de la pantalla por Emanuel Respighi en Página 12, 2/04/2010
"Informe anual de contenidos de la televisión abierta en Argentina. COMFER año 2009" por Tamara Accorintti en Observatorio APCI, 28/03/2010

You Tube: modelo del nuevo audiovisual

Internet
Cinco años que parecen 50
YouTube revoluciona en un lustro el consumo de contenidos audiovisuales
CARMEN MAÑANA - El País- 21/03/2010

"Cada día se ven más de 1.000 millones de vídeos a través de esta web"
"Es un soporte que suma audiencia a la televisión"


Cortometraje de Fede Álvarez "Ataque de pánico". que ha sido visto por casi seis millones de personas en You Tube.

domingo, 23 de mayo de 2010

Lost: un emergente de los cambios en los usos y costumbres del televidente

Con motivo de la emisión del último episodio de "Lost" en la televisión estadounidense, Página 12 publicó hoy un muy interesante artículo acerca de las transformaciones de la recepción televisiva, derivada del uso cada vez más generalizado de la web como medio de entretenimiento.

"Los universos paralelos de un boom" en Página 12, 23 de mayo de 2010